El niño que se mueve mucho, habla demasiado, pelea, parece no escuchar... es rápidamente detectado por los maestros de aula y etiquetado sin mas como hiperactivo.
Si bien, en la actualidad aun existe mucha controversia entre la causa y el tratamiento del comportamiento hiperactivo, algo muy alarmante es el diagnóstico deliberado que se hace día a día.
Al maestro se le hace fácil pedir a los padres la medicación del niño por lo que con frecuencia los envían al neurólogo. El médico prescribe fármacos para aquietar al niño pues es su trabajo.
Con esto se consigue que el niño se quede quieto durante la clase e incluso puede parecer que el niño cambia de personalidad y de ser un niño agresivo e inquieto se vuelve agradable y sereno. Sin embargo los fármacos solo producen efecto durante unas horas, una vez pasado el efecto el niño retoma sus conductas anteriores e incluso estas pueden agravarse.
Los medicamentos no ayudan al niño hiperactivo, no le brindan control motor, no maduran a nivel cerebral (al contrario anestesian parte del cerebro) y no le brindan fortaleza interior al niño para enfrentar su mundo, sin contar el daño fisiológico y efectos secundarios que pueden causar (tics nerviosos, insomnio, depresión, enfermedades del hígado, falta de apetito...)
La hiperactividad no siempre es hiperactividad
Antes de someter al niño a un tratamiento de cualquier tipo es necesario que un especialista realice una evaluación a todas las áreas del niño para conocer la raíz de la conducta hiperactiva. Los niños que manifiestan uno o todos los síntomas de la hiperactividad, aveces están simplemente esquivando sentimientos. Un niño incapaz de expresar sentimientos reprimidos puede tener dificultades para sentarse quieto, prestar atención, concentrarse. Es frecuente que los niños angustiados pasen de una actividad a otra sin dedicarle a ninguna toda la atención e incluso dejarlas sin concluir.
Los obstáculos del niño que presenta conductas hiperactivas son muchos, principalmente los siguientes:
- Los adultos no le tienen paciencia
- Los demás no confían en él
- Se le grita con frecuencia
- Es rechazado por otros niños
- Tiene un pobre autoconcepto
- Mala alimentación
Para que un niño sea diagnosticado como hiperactivo debe reunir un grupo de conductas especificas observables y haberlas presentado continuamente durante un periodo no menor a 6 meses.
En terapia el niño entrará a un proceso de maduración a nivel cerebral que le permitirá desarrollar su propio dominio corporal, conocerse a si mismo y mejorar su autoconcepto lo cual servirá para relacionarse socialmente de forma asertiva.
